Preikestolen

Siempre he tenido varios destinos soñados en Noruega. Llegar hasta Cabo Norte para ver el sol de medianoche, ver auroras boreales y subir al Preikestolen, la imponente roca situada al norte de Stavanger sobre la que pesan varios mitos e historias. La más famosa augura que la roca se romperá cuando siete hermanos se casen con siete hermanas y que caerá sobre el fiordo, arrasando con todo. De hecho, se pueden apreciar algunas fisuras en su parte superior. Dejando leyendas atrás, lo que sí puedo asegurar es que la sensación que te invade cuando te sientas en el filo de esa gran roca es única e indescriptible.

El Preikestolen está situado a 604 metros sobre el fiordo Lysefjord, con una superficie de tan solo 25×25 metros y que la naturaleza esculpió con forma de «púlpito» gigante. De ahí viene su nombre en noruego, que significa «Púlpito de los Dioses». La subida a esta roca es una de las más simbólicas de Noruega y es que, no en vano, ofrece unas de las vistas más hermosas y también de las más cambiantes, ya que dependiendo de la estación del año, la hora del día o del tiempo que haga, te ofrecerá una luz y unas sensaciones muy distintas. Muchas personas deciden pasar la noche en la montaña para poder ser testigos de un amanecer de postal o de una puesta de sol idílica. Por otro lado, el clima húmedo de la región y la orografía del terreno hacen que las nieblas sean muy habituales, haciendo que en ocasiones te sientas como volando sobre un mar de nubes.

Cómo llegar al Preikestolen.

Si te alojas en Stavanger te recomiendo reservar unas 8 horas aproximadas para hacer esta excursión. En primer lugar hay que tomar un ferry en el puerto viejo hasta el pequeño pueblo de Tau. Una vez llegas a Tau, tomas a un autobús que te dejará en un parking, al lado del comienzo de la ruta de subida al Preikestolen. Hasta aquí llevarás una hora aproximada de tiempo. Puedes obtener el billete completo por 35€ a través de alguna de las agencias de viajes como Boreal o Fjordtours, de manera que no tienes que preocuparte de quedarte sin sitio o si vas con el tiempo justo para sacar billetes.

Y entonces comienza el ascenso. El recorrido dura unas dos horas de subida, aunque yo lo hice en menos tiempo a pesar de no ir muy rápido. Y la bajada… bueno, la mía fue de tan sólo 40 minutos porque me junté con Jose y Jorge, dos españoles que conocí allí arriba y a los que se les hizo tarde y podían perder el crucero, así que nos tocó bajar dando brincos entre la gente. Y puedo decir que fue más divertido bajar haciendo el cabra que a ritmo normal.

El nivel de la ruta me pareció medio-bajo, pero puede no resultar del todo sencillo si no estás habituado al deporte o a caminar por terrenos empedrados. Verás gente de todo tipo, padres cargando bebés en mochilas, deportistas que entrenan la subida y la bajada corriendo, abuelos y niños… Y si vas en verano, prepárate para la riada en masa que te cruzarás por el camino, sobre todo los turistas que vienen en los cruceros. Por eso, si vas en primavera o verano, es mejor madrugar, coger el ferry bien temprano, como muy tarde el de las 8 de la mañana, para comenzar la subida sobre las 9. O tienes la opción de hacer noche y vivir la experiencia de la puesta de sol y el amanecer al lado de la roca.

El final del recorrido, con Jorge y Jose

El recorrido está muy bien señalizado, como siempre hay gente es difícil perderse. Irás atravesando diferentes tramos, algunos con más pendiente que otros. En ocasiones hay llanos, riachuelos, incluso una pequeña laguna apta para el baño, pero hazte a la idea de que andarás gran parte del camino por piedras húmedas, y en ocasiones tienes que “trepar” un poco por las rocas. Si decides ir en invierno la cosa se pone más complicada porque habrá nieve, lo bueno es que no encontrarás apenas personas.

Y cuando llegas allí arriba…

Sentada en el borde del Preikestolen
Sentada en el borde del Preikestolen

La llegada resultó uno de los momentos más emocionantes de mi viaje. A pesar de que ya había personas por allí, me planté en el borde del precipicio, levante los brazos y grité. Porque no es sólo el hecho de cumplir un sueño, sino también porque estar en el filo de una roca como esa, con unas vistas de alucine sobre un fiordo te hace sentir el rey del mundo… de los vikingos.

Preikestolen
Preikestolen, el púlpito de los dioses vikingos
Sentada al filo del Preikestolen

Allí arriba el tiempo se detiene. Puedes estar varias horas contemplando el paisaje sin darte cuenta de la hora que es. La gente hace una cola improvisada para sacarse una foto en la esquina de la roca. Y siempre hay algún chalado haciendo el cabra, yo incluida, que si el pino, que si un salto o tumbarte en el borde asomando la cabeza y parecer que vuelas… pero hay que hacerlo con cuidado. No merece la pena, todos los años más de uno se cae de la roca al vacío. Si te quedan ganas de seguir subiendo, recomiendo continuar hasta a las rocas que hay más arriba porque tendrás una vista muy curiosa de la plataforma del púlpito.

También tuve un momentazo de película cuando un helicóptero se acercó a la roca, un militar se asomó y nos hizo aspavientos con los brazos para que nos apartásemos y les abriéramos paso. El helicóptero aterrizó en la pequeña superficie y el viento de las aspas hacía que todos nos echásemos contra la pared de roca de detrás. Se trataba de un equipo de rescate para llevarse a una chica que se había torcido el tobillo. Parecía que estábamos en plena acción de una película… precisamente, una de las escenas de Misión Imposible fue rodada allí mismo.

Qué ropa llevar al Preikestolen

El calzado siempre deportivo y con suela que agarre bien, para evitar resbalones. Y si es impermeable o con goretex mucho mejor, ya que el tiempo es muy cambiante y te puede llover cuando menos te lo esperas. En invierno con la nieve la subida se hace más lenta y complicada y esto exige llevar un calzado adecuado para este clima.

Si vas en verano, ponte ropa cómoda, transpirable y ligera, y lleva siempre un impermeable. Coge una mochila con agua y algo de comida, tipo sandwiches, barritas, chocolate, una pieza de fruta… pero no la cargues mucho de peso porque serán unas cuantas horas andando, y eso a la larga se nota. Ten en cuenta que en la montaña no hay ningún sitio para comprar bebida o comida (afortunadamente), aunque sí hay una cafetería en el parking donde para el autobús, con los precios habitualmente prohibitivos de este país.

Lysefjord

Cuál es la mejor época para ir

En invierno suele haber nieve y placas de hielo, además las horas de luz se reducen, a pesar de que ver el paisaje níveo tiene que ser precioso. Y lo bueno de ir fuera de temporada es que no te encontrarás apenas con gente. Sin embargo, creo que las mejores fechas son desde finales de primavera, en verano y a principios de otoño, aun sabiendo que las lluvias son habituales. Te encuentras bastantes turistas, muchos de cruceros, pero el clima es más agradable. Yo hice la subida en verano y tuve muchísima suerte porque no me llovió en todo el recorrido. Y al llegar al puerto de Stavanger empezó a llover sin parar durante dos días seguidos.

Un comentario en “Preikestolen

  1. Pingback: Stavanger – ACuatroMilCuatrocientos

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s